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6 de diciembre de 2014

Lamborghini Miura SV calcinado


¿Recordáis el Lamborghini Miura SV calcinado en Londres? Seguro que si porque fue elegido el mejor Dolorpasión™ de 2013 gracias a vuestros votos. Pues bien, la historia del coche acabó allí, pero el caso del incendio sigue adelante porque el propietario del coche ha denunciado al taller del cual acababa de salir.

El propietario de tal joya era Jon Hunt, el dueño de la inmobiliaria Foxtons, una de las más potentes en el panorama internacional. El Lamborhini Miura SV había pasado una temporada en los talleres de H.R. Owen, los especialistas en coches de lujo y deportivos del oeste de Londres. Al parecer ahora Hunt reclama a H.R. Owen por el incendio de su coche.



Hunt envió a su hijo a recoger el coche al taller. Apenas un kilómetro después de salir del taller, el coche comenzó a arder por la zona del motor, y el resultado lo conocemos todos. Al parecer Hunt sospecha que durante la reparación algo quedó mal ajustado, provocando el incendio y la pérdida del coche.

El propietario no reclama el valor total del coche, que se estima que podría estar en torno a los 1,4 millones de euros, sino que está reclamando 800.000 euros. En H.R. Owen aseguran que el coche salió perfectamente revisado, listo para guardarlo en el garaje donde Hunt tiene todos sus coches. ¿Cómo acabará este tema? Tal vez no lo sepamos nunca, pero lo que es seguro es que el coche no volverá a ser el que era.


Arrancando un motor Fiat más de 100 años después


Allá por el año 1910 el que quería ir rápido en un automóvil necesitaba un motor grande. Si quería ir todavía más rápido, el motor debía ser aún de mayores dimensiones. Así nació el Fiat S76 y su motor de cuatro cilindros y 28,5 litros, dispuesto a conquistar (y lo hizo) el récord al vehículo más veloz del planeta para la época.

Durante el pasado Goodwood Festival of Speed, el actual dueño del S76 que protagoniza el vídeo, Duncan Pittaway, lo mostró al público, aunque no fueron capaces de arrancarlo debido a algunos problemas técnicos. Por entonces prometieron que en la próxima edición del festival, en 2015, estaría todo listo para devolverlo a la vida, y parece que así será, puesto que ya funciona, aunque quizá le hagan falta algunos ajustes.

El motor en cuestión, con el que el Fiat S76 (también llamado "La bestia de Turín" y del que solo existieron dos unidades) consiguió alcanzar casi 187 km/h en 1910, es un cuatro cilindros con árbol de levas en cabeza y cuatro válvulas por cilindro, que por entonces era capaz de desarrollar una potencia ligeramente superior a 300 CV.


Curiosamente, esta unidad de Pittaway cuenta con el chasis de uno de los dos S76 fabricados y con el motor del otro. Después de 104 años, este impresionante y enorme motor, con cilindros de 7,1 litros cada uno, ha vuelto a la vida. No os perdáis el vídeo, porque seguro que os saca una sonrisa. ¡Brutal!

Vídeo | Vimeo


Restaurado el único Škoda 966 Supersport


Tal y como lo hizo en la temporada de 1953, el único Škoda 966 Supersport que ha sobrevivido hasta nuestros días vuelve a brillar gracias al trabajo de restauración llevado a cabo por la marca checa. En su día fue el coche de competición más rápido de todo Checoslovaquia. A partir de ahora se expondrá en el Museo Škoda de Mladá Boleslav, en República Checa.

Durante el último año un equipo de especialistas de Škoda ha trabajado con mucho cuidado para restaurar esta joya del mundo de la competición, que pisó un circuito por última vez en 1962. En la década de los cincuenta existieron tres unidades de esta edición especial Supersport, aunque únicamente queda ésta con vida (la última producida). La unidad en cuestión perteneció a un piloto eslovaco hasta 2007, año en el que el museo Škoda la adquirió.

El 966 Supersport con carrocería de aluminio hizo su debut en el Gran Premio de Checoslovaquia el 24 de septiembre 1950, llevando al piloto Miroslav Fousek hasta el segundo escalón del podio en la categoría de hasta 1.100 centímetros cúbicos. En sucesivas carreras siempre obtuvo buenos resultados, aunque Škoda decidió mejorarlos, especialmente en lo que a motores se refería.

Al principio el motor utilizado era un 1.089 centímetros cúbicos tomado directamente del Škoda Tudor, al que se le añadía una culata de aluminio y diversas mejoras. También hubo una versión atmosférica con doble carburador y una sobrealimentada, con uno o dos compresores volumétricos, diferenciadas por el público debido a la altura del capó, más prominente en la versión con doble carburador.

Después la marca aumentó el cubicaje del motor a 1.221 centímetros cúbicos, e incluso se probó uno de 1.5 litros, con cuatro carburadores o dos compresores, según el caso. La versión con carburadores tenía unos 90 CV y la sobrealimentada alcanzaba los 180 CV, alcanzando velocidades cercanas a los 200 km/h. De hecho, en otoño de 1953 Václav Bobek consiguió alcanzar 197,8 km/h con la versión con dos compresores, convirtiéndose en el automóvil más rápido de toda Checoslovaquia.

"El Škoda 966 Supersport supone un importante testimonio de nuestra historia en competición. Transmite el ambiente del mundo de las carreras en circuito de la segunda mitad del siglo XX perfectamente. Teniendo en cuenta la singularidad del vehículo, este es una de las exhibiciones más interesantes del museo Škoda" afirma Michal Velebný, responsable del taller de restauración de Škoda.



24 de abril de 2013

Jay Leno nos enseña un Jaguar XKE sin restaurar



Con el F-Type conquistando corazones por allá donde pasa, conviene echar la vista atrás y recordar los viejos fueros de Jaguar, y más concretamente el E Type y sus derivados, como el XKE que nos presenta en el vídeo de hoy Jay Leno.

El ejemplar en cuestión data de 1963, y aunque luce fantástico, nunca ha pasado por un proceso de restauración al uso, subsistiendo bajo muy buenos cuidados a lo largo de toda su vida en la carretera.





Hurley Haywood, Sebring y su Porsche 911 Carrera RS



Hurley Haywood no es tan conocido en Europa como en su tierra natal, Estados Unidos, pero es uno de los mejores pilotos de resistencia de todos los tiempos. Ganó cinco veces las 24 Horas de Daytona -en 1973, 1977, 1979 y en 1991- y se proclamó tres veces victorioso en las 24 Horas de Le Mans, en 1977 (Porsche 936), en 1983 (Porsche 956) y en 1994 (Dauer 962 Le Mans). También ganó dos veces las 12 Horas de Sebring. Casi todas sus victorias y su carrera fueron al volante de un Porsche.

En el vídeo que verás tras el salto, Hurley Haywood nos explicá qué es para él Sebring, qué tiene d especial este circuito de Florida. Y lo hace coincidiendo con los 40 años de su primera victoria en Sebring al volante de un 911 RS. Pero también nos cuenta qué diferencias hay entre correr en 1973 (el buen rollo entre equipos, los relevos de 4 horas...) y hacerlo ahora. Y todo ello, al volante de "su" 911 RS, el mismísimo coche con el que ganó por primera vez en Sebring. Y eso que el coche llegó a su equipo, Brumos, en color amarillo (los Brumos eran blancos con el capó rojo y azul) dos días antes de la carrera, por lo que no pudieron inspeccionarlo ni realmente prepararlo...


[Fuente: YouTube]



El BMW M2 que nunca existió, te dejará sin palabras



El M2 está a la vuelta de la esquina. La versión más prestacional del cupé derivado de la Serie 1 de BMW vendrá para dar sucesión al brevísimo, pero también interesantísimo Serie 1 M Coupe.

Pero hay alguien que se ha anticipado a todo esto. Marc Norris quiso crear hace tiempo lo que el llama M2, sobre la base de un BMW 2002. Y la verdad es que el aparato es... simplemente espectacular. Equipado con el motor de un M3 E30, con cuatro cilindros y 2,3 litros de cilindrada, y con modificaciones retro en su estética y su técnica, "al más puro estilo Singer", ha concebido una bestia que suena y se mueve de tal manera que necesitarás babero para contener tus babas envidiosas. Créeme. Lo tienes en vídeo tras el salto.



Fuente es.autoblog.com

4 de junio de 2012

El Mustang Mach 1


El Mustang Mach 1 se puede considerar como el cierre de primera generación para los muscle-car de Ford, finalizando su producción en 1993. Sin embargo hay quienes no encuentran suficiente poder en su V8 351 Cleveland Ram-Air, de casi 300 CV.

Este es el caso de los profesionales Steve Morris Engines, una empresa norteamericana que lleva un Ford Mustang 1971 hasta los 3040 CV de potencia. Claro que no conserva el motor original, el cual se sustituye por un V8 de 9.4 litros con doble-turbo compresor que entrega la fuerza brutal.

Lo impresionante del muscle-car es que además de contar con los 3040 CV a 7,300 lleva su Nm de par hasta 2411 libras-pie de torque. Para situarse como el Mustang Mach 1 de 1971 masss poderoso del mundo. Una máquina única, que nos deja ver hasta donde se pueden desarrollar las prestaciones de un V8.
Sin duda un muscle-car extremo, que para su detención cuenta con paracaídas doble para mejorar el frenado, ruedas traseras extermadamente anchas, y todos los accesorios necesarios para enfrentar las competencias de ¼ de milla.

Por supuesto que para dominar toda esta fuerza se tiene que realizar en línea recta, quedando claro que seria imposible controlarla en curvas.



Chevy Bel Air 409 de 1962 

La era de los muscle-cars inicia un poco antes de los años 60’s, con poderosas maquinas aportadas por los grandes fabricantes norteamericanos como Chevrolet. Como el caso de este Chevy Bel Air 409 de 1962.

El Chevrolet Bel Air es todo un clásico, como símbolo entre la guerra de fabricantes por construir motores de mayor cilindrada, compresión y carburadores, lo cual redundaba en una fuerza impresionante, con un motor V8 409-cu-inch (6.7 litros). Presentándose como uno de los masss espectaculares con masss de 400 CV de potencia.

Pero el caso de este Chevy Bel Air 409 de 1962 va masss allá. Se trata de uno de los pocos que se construiría con carrocería de dos puertas sin poste (pilar B). Además cuenta con una preparación exclusiva mecánica y de fábrica que incluye dos carburadores Carter AFB y el cigüeñal y la distribución completamente reconstruidos.

Un ejemplar único que también fue dotado del acabado de carrocería aligerado en aluminio que se extendía en defensas, parrilla y marco de las ventanas. Pero lo mejor es que este fantástico Chevy Bel Air 409 solo ha recorrido 900 kilómetros (574 millas). Por lo que podría decirse que es un auténtico 0 kilómetros de los años 60's. Un Chevy Bel Air 409 que no sólo ha recorrido menos de 1.000 kilómetros sino que además cuenta con una de las carrocerías y kits de preparación masss exclusivos que existen.


En el interior no existen accesorios, pero no precisamente porque en aquella época no existiesen extras como: radio o un sistema de calefacción y ventilación; sino porque para añadir masss valor a esta unidad, este Chevrolet Bel Air prescindió de accesorios de serie con el objetivo de aligerar hasta el último gramo posible.

Un Chevy Bel Air 409 unico, con masss de 50 años desde que saliera de la fábrica de Arlington (Texas). Que con su escaso kilometraje recorrido, además de sus características de equipamiento y observando que monta neumáticos slick de competición (de la época), nos hace intuir que fue concebido como una preparación especial para pista.

Fuente  autosmotosymasss.blogspot.com.ar

22 de mayo de 2012

Classic Recreations presenta el Mustang Shelby GT500CR Venom

Classic Recreations presenta el Mustang Shelby GT500CR Venom, una bestia con masss de 700 CV de potencia, conjugando a la perfección las líneas clásicas de los 60’s con una tecnología masss actual, pero conservando la configuración original del muscle-car.
 En 2010 La empresa ubicada en Oklahoma presentó el modelo de producción expuesto en el SEMA Show de Las Vegas 2009, el Shelby Mustang GT500CR. Ahora, tras el éxito que obtuvo el clásico muscle-car, buscan ofrecer todavía masss.
 Con el propulsor V8 de gran cilindrada, es un 427 con 6.997 cc. que ofrece una potencia máxima de 780 CV de fuerza y un par que no se anuncia pero que debería rondar los 1.000 Nm (o tal vez los supera). Para alcanzar esta cifra se ha recurrido a la ayuda de un compresor cenprífugo ProCharger F1-R, entre otras mejoras en la admisión y la inyección.
 Con un sonido masss que especial que emanan de sus escapes Magnaflow. Ingredientes suficientes para hacerlo toda una maravilla sobre ruedas. Pero el Shelby Mustang GT500CR Venom no es sólo fuerza, también la suspensión se mejora con respecto al anterior Shelby Mustang GT500CR. Además de nuevos coilovers Rod & Custom en el tren delantero y TCP G-Link Coilover en el trasero. Los discos de freno también se han mejorado con discos firmados por Baer de 14 pulgadas y pinzas de seis pistones, tanto adelante como atrás.
 El modelo inferior Classic Recreations GT500CR realiza el 0 a 100 km/h en poco menos de 5.0 segundos. Si tenemos en cuenta que ahora son masss de 200 CV y que el compresor siempre ayuda en las aceleraciones, podemos suponer que si las ruedas aguantan la embestida, el nuevo Mustang Shelby GT500CR Venom logre los 100 km/h por debajo de los 4.0 segundos.
 Viendo el interior dentro del panel de instrumentos, también podemos intuir hasta cuanto puede llegar este Shelby Mustang GT500CR Venom, puesto que el cuentakilómetros llega hasta las 200 mph, o lo que es lo mismo, 320 km/h como velocidad máxima.
 También es impresionante el trabajo realizado para en resto de su habitaculo, nada como el interior de un deportivo clásico como éste. En pocos muscle-car veremos una combinación en cuero, madera y aluminik que sea tan vistosa y quede tan bien rematada. Desde los asientos deportivos de corte clásico hasta el delgado volante atraen por igual.
 Por supuesto, y como siempre Classic Recreations con todos sus modelos, igualmente el Shelby Mustang GT500CR Venom estará licenciado por Carroll Shelby y se incluirá en el Shelby World Registry como muestra de autenticidad, con su número de serie y la firma del ex piloto de Texas.

Clasico Plymouth ViperCuda


Una preparación muy especial realizada por Time Machines, sobre uno de los muscle-car imponentes de 1971, es llevada un paso masss alla. Para ofrecer lo que podríamos llamar una retro-actualización.
Una preparación muy especial realizada por Time Machines, sobre uno de los muscle-car imponentes de 1971, es llevada un paso masss alla. Para ofrecer lo que podríamos llamar una retro-actualización.
 Denominado como Plymouth ViperCuda, el muscle-car modificado se realiza sobre la plataforma de un Plymouth Barracuda modelo 1971 el cual comenzó su vida con un V8 de 5.2 litros y 318 Cv de potencia. Pero que ahora como su segundo nombre indica, está propulsado por un motor V10 procedente del Dodge Viper.
 Además de convertir al original Plymouth Barracuda convertible de cuatro plazas en un amplio deportivo de solo dos asientos con un interior personalizado. La conversión completa fue realizada por Time Machines de Hudson, Florida, que comenzó con la adquisición del chasis intacto y un motor V10 de un Viper destrozado 2001 con 23.000 millas en el odometro.
 Después de separar el cuerpo del Barracuda del chasis original, se fabricó una plataforma híbrida que incorpora la mayor parte de los componentes del chasis del Viper, incluyendo la suspensión independiente. Aplicando la potencia del motor V10 de 450 CV, mediante la transmisión manual de 6 velocidades del  Viper.

Aplicando un color muy llamativo que implanta franjas laterales muy adecuadas con remates del logo Viper. Con ruedas de 18 pulgadas en la parte delantera y 19 pulgadas en la trasera, montando neumáticos Pilots Michelin 275/35/18 adelante y 335/30/19 atrás.
 Todo un trabajo de calidad que está listo para rodar, lo único malo es que en eBay este Plymouth ViperCuda convertible de 1971 se presenta con un precio (Buy it Now), de $ 179.900.00 US doll.

 

Camaro 68 para el SEMA 2012

Con mucho tiempo de anticipación los preparadores de Bo Zolland, presentan una propuesta que pretenden exponer dentro del próximo SEMA Show 2012 que se celebrará a finales de Octubre en Las Vegas.
 La firma sueca, selecciona un Chevrolet Camaro de 1968, implantando una imagen masss actualizada para su exterior, con frontal muy “racing” que monta faros de penetración, una altura considerablemente rebajada y una zaga en la que destaca la integración de un difusor y un sistema de escape con cuatro salidas centradas.
 Para su propulsión el Camaro 1968 personalizado por Bo Zolland destaca bastantes cambios. Iniciando por un potente y actualizado motor LS3 V8 sobrealimentado para intentar llevarlo hasta los 426 CV de fuerza.

Además para mejorar la mecánica y comportamiento del muscle-car clásico, se añaden  muchas piezas procedentes del Chevrolet Corvette 2010, como todo el sistema de frenado y suspensión.
 
 Zolland afirma que el objetivo es contar con el proyecto terminado para la edición de este año del SEMA Show de las Vegas. Por lo que comenta sobre su Camaro 68 Bo Zolland: “Hemos realizado grandes cambios en el aspecto exterior, pero conservando la identidad del Camaro, donde el techo es igual al original”.
 
 
Fuente  autosmotosymasss.blogspot.com.ar

8 de mayo de 2012

Clasicos Chrysler Norseman de 1956

El Chrysler Norseman de 1956 es el único coche concepto que se ha perdido en un naufragio, el hundimiento del Andrea Doria frente a las costas norteamericanas, en 1956.

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Desconozco cuantos conceptos no alcanzaron a ser mostrados nunca en ningún salón, a pesar de haber sido construidos precisamente para ser mostrados, pero el caso del Chrysler Norsman de 1956 es muy especial: es el único coche concepto que descansa en el fondo del Océano Atlántico. Lo que queda de él, está en las bodegas del buque italiano Andrea Doria, hundido el 26 de julio de 1956.

El viaje había comenzado en Génova, Italia, y terminaría 9 días después en Nueva York. El Andrea Doria llevaba en sus bodegas a otros ocho coches, junto con el Norseman; el concepto fabricado entre Chrysler y el carrocero Guía estaba siendo transportado para mostrarse en el salón de Nueva York y posiblemente en otros salones norteamericanos. Mostraba un diseño revolucionario para la época, sin pilares para el techo o el parabrisas; era además el primer coche que no tenía ventiletes en los cristales de las puertas delanteras.

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El interior no era como el de una nave espacial (a lo que querían parecerse los conceptos de la época), sino que era más acorde a lo que se veía en las calles en esos momentos, aunque con los toques propios de originalidad de Guía. Las plazas traseras estaban divididas por una consola central, en donde estaban los anclajes de los cinturones de seguridad y los controles individuales de iluminación y ventanillas traseras.

Entre otros detalles, las ventanillas traseras eran eléctricas y se ocultaban en el pilar trasero cuando se abrían, una idea que también era novedosa para la época. Para acceder a las plazas traseras, los respaldos de los asientos delanteros no se abatían, sino que pivotaban sobre sí mismos, luego de que el acceso al interior se hacía mediante puertas que se abrían mediante un botón.

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Se creía que el coche viajaba a Nueva York sin motor, aunque se ha probado a través de los años que se le había montado un motor V8 con cambio automático. Evidentemente el Norseman no iba a poder transitar nunca por las calles, debido al esqueleto de madera que mantenía unidas las partes de la carrocería. Con el paso del tiempo se demostró que no sería una solución de diseño que pudiera adoptarse inmediatamente por otros modelos, ya que todo mundo ha puesto en duda la idea del extraño techo soportado únicamente por el parabrisas.

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Hoy en día, poco ha de quedar del coche, hundido a una profundidad de 70 metros en el Atlántico. Algunas expediciones para rescatar tanto los coches como otros bienes de valor que transportaba el Andrea Doria han sido proyectadas pero nunca llevadas a cabo, por lo que el Norseman solamente es conocido por algunas fotos previas que se le tomaron en Italia.

Fuente | Car Lust, Wikipedia, Imperial Club

 

Coches con historia: Jeep Comando

El Jeep Comando fue un modelo todo terreno, variante del Jeepsteer, producido en España bajo licencia de Kaiser Motors y AMC Motors desde 1969 a 1983.

comando

Mientras en 1968 el Jeepster Commando se fabricaba en EEUU con una cantidad de ventas bastante respetable todavía, en 1968 llegaba el modelo adaptado a los gustos españoles. En el Salón de Barcelona de la primavera de 1968 se presentaron, aún en fase de prototipo, las primeras unidades del Comando español, que iba a ser comercializado bajo licencia por Viasa (Vehículos Industriales y Agrícolas Sociedad Anónima) y construido por CAF S.A. (Compañía Auxiliar de Ferrocarriles S.A.), en Zaragoza.

En un principio el Comando estaba disponible en tres tipos de carrocería: sin techo, con techo de lona o con techo duro de chapa, y con dos posibles motorizaciones, el diesel Barreiros C-65 o el Hurricane F-4 de gasolina, mientras que solamente estaban disponibles dos colores, el crema y el azul claro. Lo que podría denominarse la primera generación de uno de los primeros auténticos todo terreno españoles se mantuvo hasta 1973 casi sin cambios, solamente con nuevos colores que se lanzaban eventualmente.

En 1974 CAF S.A. deja de fabricar el Comando, pasando su fabricación a manos de Motor Ibérica quien renombró los modelos ya existentes del Comando (Jeep-Ebro y Jeep-Avia). El primer cambio es la sustitución de los motores Barreiros por el Perkins 4-108; sin embargo, a partir de que Motor Ibérica toma la producción del Comando, los detalles que podían denominarse “acabados de lujo” desaparecen, dando paso a un vehículo mucho más espartano aunque incorporaba calefacción y otros detalles además de un mayor espacio de carga localizando la rueda de repuesto bajo el depósito de combustible. El Comando apuntaba más a un uso industrial y campero que simplemente ser un vehículo lúdico.

Promediando los años 70 y por encargo de la red internacional de American Motors, se produjeron en Zaragoza una serie de unidades para la exportación a mercados tan disímiles como Venezuela o Sudáfrica. Estas unidades contaban con especificaciones de los modelos estadounidenses e incorporaban el motor de gasolina V-6 Dauntless.

Para 1978 comienzan a salir al mercado la primera de las dos únicas variantes especiales del Comando. El primero, el HD que incorporaba un motor de más potencia (el Perkins 4-165) y el HDI, aparecido en 1979, sobre la base mecánica del HD, aunque con un rediseño de la parte trasera de la carrocería para dotarlo de mayor capacidad de carga, elevando el techo.

El final llegó cuando Nissan compró a Motor Ibérica y los japoneses introdujeron al mercado español el Nissan Patrol, un peso pesado de los todo terreno en nuestro país. Estaba cantado que el Comando no iba a poder resistir por demasiado tiempo los embates comerciales del Patrol, por lo cual la última unidad fue fabricada en 1983.

Fuente | Wikipedia, Club Jeep Comando España

 

El Mini más antiguo sin restaurar

Un Mini del año 1959 será subastado por la casa Bonhams, el Mini más antiguo y sin restaurar que existe.

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No se sabe si este Mini del año 1959 tendrá una segunda vida, pero al menos logrará que varios personajes dedicados al mundo de los coches clásicos ganen algo de dinero con él. Construido en 1959, es el Mini más antiguo en circulación que no ha sido restaurado aún y que irá a subasta por parte de la afamada casa británica Bonhams.

De acuerdo a los registros parece que este maltrecho Mini, completamente arruinado por el paso del tiempo y de la herrumbre, es el octavo Mini construido en la historia. El hecho de que sus compañeros anteriores a él en número de serie ya estén restaurados, no le quita valor; parece que la subasta comenzará con un precio de aproximadamente unos 16.000 euros, al cambio.

Como puedes ver el Mini está bastante maltratado por los años, aunque parece ser todavía material de restauración. Increiblemente el motor solamente tiene 48.000 kilómetros recorridos, aunque también tendrá que pasar por las manos de los restauradores porque no ha visto las calles desde 1986.

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Vía | The Sun

6 de abril de 2012

Dodge Charger de NASCAR que compitió en Le Mans

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A mitad de los años 70, los organizadores de las 24 Horas de Le Mans tenían serias dificultades en completar la parrilla debido a las pocas inscripciones provocadas por la crisis del petróleo, que había disminuido considerablemente el presupuesto para competencias de muchos constructores. Por ello, se hechó mano al recurso de enviar invitaciones a los tres primeros de diferentes categorías que poco y nada tenían que ver con Le Mans. Una de ellas, la NASCAR norteamericana.

Para la edición de 1975 los dominadores en Le Mans habían sido los Porsche 911 RSR y los Ferrari 365 GTB para las clases GT, mientras que en las clases mayores la carrera la ganaba Mirage, un constructor independiente. Para el año siguiente, Porsche ya presentaba al 936 que resultaría ganador a la postre, mientras que el Renault Alpine A442 turbo debutaba en La Sarthé. Como podrás imaginarte, la aparición de un gigantesco Charger de NASCAR (junto a un Chevrolet Monza y un Corvette de IMSA y un Ford Torino de NASCAR) causó no poca sorpresa en el paddock de Le Mans.

Las invitaciones fueron cursadas a nombre de Herschel McGriff y su hijo Doug McGriff. Inicialmente ambos pilotos se propusieron competir con su Monza usado en NASCAR, pero pocos meses antes de la carrera en Francia el coche sufrió un accidente, por lo cual decidieron alistar a un Dodge Charger de 1974. Tal vez el coche menos indicado por la poca aerodinámica y por las dimensiones que tenía. A pesar de ello, los americanos decidieron emprender la aventura embarcando el coche hacia Francia.

El Charger no iba a ser un rival débil para las refinadas máquinas europeas de carreras. Se le había construido un chasis enteramente tubular por lo que el peso se vio bastante reducido, único cambio hecho en el Charger además de las relaciones de caja que tuvieron que adaptarse al circuito. El resultado era en un principio alentador: en Mulsanne el coche llegaba a los 344 km/h, impulsado por su V8 427 HEMI.

Pero muy pronto la debilidad del Charger comenzó a aflorar. En entrenamientos explotaron dos de los tres motores que el equipo había llevado a Francia; la razón fue el bajo índice de octanos de la gasolina empleada: 89 octanos contra los habituales 115 que usaba NASCAR para sus motores de 13,5:1 de compresión en los óvalos. A pesar de los litros de aditivos en el depósito, el Charger solamente duró en carrera tres vueltas, antes de romper un pistón.

La primera y única vez que los muscle cars se atrevieron a cruzar el charco, hacia Le Mans, no iba a ser la más grata de las experiencias: todos abandonaron y el Charger fue el primero en hacerlo.

Vía | Olympia Charger, Wikipedia

Porsche Carrera RS 2.7

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Un modelo tan importante para Porsche como el Carrera RS 2.7 no podía quedar al margen de nuestra sección de clásicos de Coches con historia, teniendo en cuenta que en unos días más el modelo estará festejando sus 40 años, cuando fue producido su primer modelo. Nacido con una producción limitada a 500 ejemplares en 1972, el objetivo del Carrera RS era homologarlo para el mundial de GT; había sido bautizado en homenaje a la Carrera Panamericana, celebrada en México, en donde Porsche obtuvo no pocos triunfos.

Entre competir en la Fórmula 1, en donde Porsche no tenía experiencia y hacerlo en GT, los alemanes escogieron esta última, habida cuenta de que en 1973 se crearía la categoría GT europea. El Porsche 911 iba a ser el candidato para luchar contra Ferrari, que por aquellos días contaba entre sus filas con el 365 GTB Daytona.

Tomando el motor 2.4 del 911, Porsche lo llevó a 2.7 litros y lo montó sobre un 911 modificado con ruedas más anchas y un alerón trasero que luego se hiciera famoso en todos los 911, además de innumerables piezas hechas en aluminio o fibra de vidrio. Había nacido el Carrera RS 2.7, con 210 caballos, 245 km/h de máxima y elegible para competir en el Grupo 4 de GT. Sin embargo, para la versión final de competición se subió todavía más la cilindrada del motor, contando con 2.8 litros para la versión RSR.

En total fueron construidos 1580 Carrera RS, de los cuales 1508 han sido dedicados a modelos “sport” de calle. El resto se divide entre versiones prototipo y especiales que permanecieron en el mercado hasta la salida del RS 3.0.

En unos días más, Porsche estará festejando este aniversario con algunos ejemplares originales del Carrera RS 2,7, en Techno Classica, la exposición de clásicos más grande del mundo. Se contará con la presencia de algunos ingenieros de Porsche quienes comentarán los pormenores de toda la serie RS.

Vía | Ultimate Car Page

Autos con historia: Ford Puma

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Un modelo de Ford que se ha convertido en otro coche de culto es el Puma, nacido bajo la idea de crear un coupé derivado del Ford Fiesta y que tuvo su respectivo concepto en el salón de Ginebra de 1996, con el Lynx Concept. Este último representaba a un Fiesta cabrío con dos extraños arcos haciendo las veces de pilares. Ford tenía entre sus manos el embrión del Ford Puma, el cual sería presentado en el mismo salón, un año después.

Se dice del Puma que fue el primer Ford en diseñarse completamente por ordenador, bajo el sistema Paintbox. Como sea, el Puma presentado en 1997 en Ginebra ya no era cabrío, sino que era un atractivo coupé sobre la base del Ford Fiesta de aquellos días y que iba a competir abiertamente con otro “felino” del mercado: el Opel Tigra.

Desde el inicio el Puma fue equipado con todo un entorno mecánico deportivo en mente. Contaba con unas relaciones de caja de las más cerradas del mercado, por lo cual quedaba un poco corto para su uso en autopista, pero contaba con una buena aceleración. Los motores eran derivados del Zetec del Fiesta pero fueron desarrollados en conjunto con Yamaha, contando el Puma a lo largo de su historia con varios motores: el 1.4 de 90 caballos, 1,6 litros de 103 caballos (que equipó al Focus), el 1.7 litros de 123 equinos y el deseado 1.7 con 153 caballos usado en el Ford Racing Puma, la edición especial creada para Alemania y Gran Bretaña.

En el año 2001 el Puma fue discontinuado pero siguió siendo matriculado hasta por dos años más, los coches que quedaban en el stock de Ford; todo ello, a pesar de que el Puma era realmente caro (unos 23.000 euros a precio de hoy).

Hoy en día los intentos de revivir al Puma han fracasado de momento, ya que Ford no ha querido avanzar sobre el concepto de Ford Focus de tres puertas, que hubiera sido el primer vehículos puramente coupé desde la época del Puma.

Vía | Ford Wiki, Wikipedia, Club Ford Puma España

Ferrari 308 GTB vs Alfa Romeo GTV en Bathurst

Dos Alfa Romeo GTV y un Ferrari 308 GTB nos muestran 10 minutos de conducción de vieja escuela en el circuito australiano de Bathurst.

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Gracias a la tecnología de Internet tenemos acceso a coches a los cuales nunca hubiéramos tenido oportunidad de ver en su justa medida, además de comparar diversos modelos históricos que marcaron época sobre las pistas de carreras. Pero además de conocer a estos vehículos por fuera siempre es interesante apreciar cómo conducen los pilotos, tanto profesionales como amateurs, además de observar las trazadas que emplean o las reducciones.

Dos modelos que tuvieron su cuarto de hora en los años 70´s, el Ferrari 308 GTB y el Alfa Romeo GTV, se nos muestran en la espectacular pista australiana de Bathurst en un duelo en donde se pone a prueba la potencia del motor V8 del Ferrari, contra la prestancia de los motores Alfa y un menor peso a favor de los coches del quadrifoglio. Tal vez estos Alfa sean los que estaban provistos con motor V6 (ya que los había también de cuatro cilindros), o tal vez el piloto del Ferrari no se exige demasiado por adelantar a los Alfa, pero el resultado es un entretenido vídeo de 10 minutos, en donde los Alfetta se emplean a fondo para no sucumbir bajo el yugo del Ferrari. Lo tienes a continuación del salto.

Vía | YouTube

Fuente highmotor.com

22 de octubre de 2011

Historia de Bentley, desde su creación hasta la quiebra en 1931 (parte 1)

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Con este artículo iniciamos una serie dedicada al fabricante inglés Bentley, una marca sinónimo de vehículo de lujo con prestaciones sobresalientes. Bentley ha atravesado una serie de vicisitudes desde su creación hasta ser adquirida por el grupo Volkswagen en 1998.

La historia se va a centrar en el periodo que va desde 1919 hasta 1931, año en que fue adquirida por Rolls-Royce. Aunque la filosofía de Bentley ha seguido las mismas pautas básicas, la parte de su historia como marca independiente es digna de ser destacada.

Bentley fue fundada por Walter Owen Bentley, conocido por todos como “W.O.”, un ingeniero nato que comenzó su andadura en el mundo del ferrocarril. A W.O. le gustaban los motores y pronto se decantó por los de combustión interna en detrimento de los motores de vapor.

W.O. y el pisapapeles de aluminio

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El año 1912 pasará a la historia por el trágico hundimiento del Titanic y de cara a nuestro relato, porque la familia Bentley reunió dinero suficiente para comprar una pequeña empresa dedicada a la importación de coches deportivos DFP (Doriot-Flandrin & Parant).

Los hermanos Bentley conocían la marca francesa por haber participado con uno de sus modelos, el 12/15 hp de dos litros, en varias competiciones obteniendo muy buenos resultados. Con la adquisición se garantizaban la representación exclusiva en inglaterra de la firma gala.

Durante una visita a la fábrica DFP realizada por W.O. en 1913, el joven Bentley se fijó en un pisapapeles de aluminio que había sobre una mesa. Viendo la ligereza del material tuvo la feliz y brillante idea de emplear este metal para construir los pistones de los motores, fabricados en hierro fundido hasta entonces.

El 28 de julio de 1914 se desataba la locura colectiva y comenzaba la Primera Guerra Mundial. Los planes de los hermanos Bentley respecto del automóvil tuvieron que aplazarse, pero la idea fabricar un motor con pistones de aluminio se plasmó en los que construyeron para la compañía de aviación Sopwith.

Nace Bentley Motors Limited

El 11 de noviembre de 1918 terminaba la guerra y W.O. retomó su proyecto automovilístico. El 18 de enero de 1919, se fundó Bentley Motors Limited. Con treinta años de edad, Walter Owen tenía una idea fija en su cabeza:

Quería hacer un coche rápido, un buen coche: el mejor de su clase.

Así nació la mítica marca inglesa, que adquirió pronto gran prestigio tanto por la calidad de sus productos, como por los éxitos deportivos cosechados en muchas carreras. Obtuvo varios records de velocidad y resistencia, y participó en Indianápolis, isla de Man, Brooklands y, sobre todo, en Le Mans.

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Tim Birkin conduciendo un Bentley 4 1/2 Litros, Le Mans (1930)

Los automóviles Bentley obtuvieron la victoria en la prueba de resistencia por excelencia en cinco ocasiones. Bentley ganó en Le Mans en 1924, 1927, 1928, 1929 y 1930. Y en concreto, en la edición de 1929, ocupó las cuatro primeras posiciones.

Sin embargo, a pesar de sus records, victorias y reconocimiento del público, Bentley Motors fue acosada por las dificultades financieras. En 1931 Rolls-Royce intervino para salvar el nombre de Bentley, terminando así la edad de oro de la marca.

Esta ha sido la historia a grandes rasgos de Bentley Motors Limited, ahora queda por entrar en detalle en las dos facetas de la marca: los modelos que se fabricaron entre 1919 y 1931, auténticas joyas de la Historia del Automóvil, y un repaso en detalle de los éxitos deportivos. No se puede hablar de Le Mans en los años 20 sin hablar de Bentley.

Continuará...

Cord Corporation Volumen 3 - Duesenberg, el dios americano

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El Duesenberg J (1929-37) es el rey de la automoción americana. Este automóvil de lujo es uno de los mejores de la Historia y daba sopas con hondas a los Rolls-Royce, Hispano-Suiza, Mercedes-Benz, Cadillac y Packard de la época. Por encima de las firmas punteras del momento y sin concesiones a la rentabilidad, mediante él Erret Lobban Supervendedor Cord buscaba prestigiar su imperio del transporte.

Obra de los hermanos Duesenberg, quizá los Ettore Bugatti de Estados Unidos, sencillamente parecía un coche de otra galaxia. Los primeros J no llevaban insignia, aquellos que se cruzaban en su camino sabían que acababan de ver pasar algo único. En los escasos anuncios del modelo no se incluían apenas fotos o información al respecto, porque no existía nada de lo que diferenciarse.

Pues vaya, otro de los camiones-carruaje del Romagosa… No os confundáis, la versión sobrealimentada de este trasto tiene 320 CV y alcanza 230 Km/h. Sus rivales no solían pasar de 180 en ninguno de esos dos campos; tampoco eran ágiles ni lanzaban las dos toneladas y media que pesaba de 0 a 100 en ocho segundos.

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Los hermanos Duesenberg, a la caza del coche perfecto

Primeros pasos

Es curioso como, al final, el ser humano no es más que tesón y dignidad. Fred y Augie Duesenberg se apasionaron por la mecánica desde pequeños, cuando en 1885 emigraron a Estados Unidos procedentes de Alemania. Ya en la tierra de la libertad, ubicados en su parcela de Iowa, abrieron un taller de bicis. Antes de llegar a construir mejor automóvil de la Historia por algo hay que empezar.

En 1904 acordaron liarse a fabricar deportivos bajo el mecenazgo de un tal Mason, abogado. Bicilíndricos, poca cosa que con el tiempo iría creciendo. Aprendieron a trabajar y ya desde entonces apuntaban las maneras perfeccionistas que les convertieron en leyenda.

Los hermanos Duesenberg: Fred el teórico, Augie el práctico. Un equipo bien engrasado en el que los papeles estaban claramente repartidos. En el que el respeto y la estima eran mutuos. Ambos fueron ingenieros ad hoc, autodidáctas, como unos cuantos pioneros del automóvil. Y como otros tantos de ellos, completamente negados para los negocios.

En 1912 apareció por allí Fred Maytag, un fabricante de lavadoras el cual compró la Mason. Lo que hacían los hermanos no tenía nada que ver con electrodomésticos. En absoluto, eran deportivos puros en lucha implacable contra las fuerzas G.

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Duesenberg SJ Speedster Mormon Meteor, 1935

La guerra y el salto hacia adelante

Logicamente se trataba de intereses irreconciliables. Por ello se largaron y fundaron al año siguiente la casa Duesenberg. Para ir tirando y ganando fama hicieron un poco de todo: motores industriales, marinos y por supuesto sus amados sportscar, de momento de cuatro cilindros. Hasta que llegó la I Guerra Mundial y se convirtieron en centro de experimentación aeronaútica para el gobierno de los Estados Unidos.

De hecho muchas marcas bebieron de estas aguas. El automovilismo hubiera evolucionado bastante más despacio de no haberse producido el terrible conflicto europeo que dejó diez millones de muertos y otras tantas decenas de millones de heridos y mutilados. Los primeros motores aereos, construídos por fabricantes de coches, forzaron a éstos a emprender el camino de los propulsores pequeños de alta potencia específica.

Antes de la guerra los rayos de competición solían ser de cuatro cilindros y siete u ocho litros. Después, dieron el salto a por debajo de los 3000 cc. de ocho o doce pistones.

Pero volvamos a territorio yanqui. Fue al comienzo de la conflagración bélica cuando cayó en manos de la Duesenberg el 16 cilindros de Ettore Bugatti, desestimado para sus aviones por el Estado Mayor francés. Los hermanos lo estudiaron jugosamente sin llegar a producirlo. Y, sin embargo, se inspiraron para el resto de su vida.

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Duesenberg SJN Convertible Coupé carrozado por Rollston, 1935

El plan Bugatti

El horrible conflicto terminó y se llevó por delante el mundo liberal que había surgido de la Ilustración. Por suerte los Duesenberg consiguieron mantener el rumbo. Aún más, se mudaron a Indianapolis, meca del automovilismo deportivo estadounidense; y allí construyeron el motor ocho cilindros en línea que al fin les haría célebres.

Fueron frecuentemente victoriosos. Hasta el extremo de ser los primeros norteamericanos en ganar un gran premio europeo: En 1921 Jimmy Murphy cruzaba a bordo de su Duesenberg y en primera posición la línea de meta del Gran Premio del Automóvil Club Francés, por aquel entonces la carrera reina del planeta.

Al revés sí que había sucedido, y unas cuantas veces: las 500 Millas de Indianápolis no tenían tantos secretos para marcas como Peugeot o Delage como los grandes eventos del viejo continente para las norteamericanas Stutz o Paige, cuando se decidían a participar.

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Jimmy Murphy y su Duesenberg 3 Litros, a punto de ganar el Gran Prix de l’ ACF de 1921

Eso sí, no hay que olvidar que el nivel de vida en Estados Unidos era abrumadoramente más alto que al otro lado del charco. Y también que, a la altura de 1929, de los 32 millones de vehículos a motor existentes en el mundo, 24 se encontraban en los USA.

No nos desviemos: El citado motor de vanguardia de árbol en cabeza y tres válvulas dio para aún más: correr las primeras ediciones de las 24 Horas de Le Mans y competir en el recién construído Monza; los coches americanos definitivamente no acostumbraban a pasar tanto tiempo en Europa. También, para establecer el récord de la milla lanzada de 1919 en Daytona Beach, a 252 kilómetros a la hora y mediante dos 8C unidos en paralelo.

Los Duesenberg aspiraban a nada más y nada menos que convertirse en los Bugatti de América. Más bien a la americana. Por ello en 1921 sacaron al mercado el modelo de lujo A, revolucionario gracias a su motor deportivo de 4.2 litros derivado de competición y debido a ser probablemente el primer coche de calle en montar frenos hidraulicos.

Al respecto de esto último: si Fred hubiese patentado el invento el cual utilizaba desde 1914, ya no habría tenido que asociarse con nadie para hacer lo que posteriormente hizo. Su fortuna hubiera sido, simplemente, colosal.

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Duesenberg SJ Rollston Arlinton Torpedo Sedan, 1933

Ah… Pequeños errores imperdonables de cálculo sin duda provocados por la ceguera de la pasión del automóvil.

Además, tal y como he escrito antes los hermanos eran unos pésimos hombres de negocios. No supieron vender el A, caro y anodino por fuera. Tampoco los capitalistas de Chicago que les ayudaron en el primer quinquenio de la década parecían saber demasiado acerca del mercado automovilístico. El caso es que, a la altura de 1924, la Duesenberg estaba en una situación financiera difícil.

Es entonces cuando pasó por Indiana el hortera supercomerciante E.L. Cord, del que ya hemos hablado. Con un don para dar a la gente lo que quería, compró Auburn. También Duesenberg: Sus planes para ésta era que construyese el Veyron de los años treinta. Y para las dos y Cord, tercera marca en discordia, que se convirtieran en figuras legendarias de la historia del automovilismo americano.

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Duesenberg J Figoni & Fallaschi Speedster, 1931

Cord y los Duesenberg J (1929-37): Objetivo conseguido

Un cheque en blanco para la perfección

El vendedor necesitaba un vehículo extraterrestre que bañara de prestigio su imperio del transporte, aglutinador incluso de líneas aereas. Cord no era ni un chico de familia rica ni un pionero del automóvil. Era un perfecto advenedizo, y antes cuando eras de esa condición y deseabas triunfar habías de jugar a doble o nada.

Habló con Fred y Augie y les dijo: “El dinero no es un problema, así que quiero que me construyáis el mejor coche que haya existido jamás. Este cheque en blanco es para que saltéis veinte años hacia adelante en el tiempo.”

Entonces fabricar al rey consistía en crear un automóvil de lujo. Los deportivos estaban bien, pero solo para los enamorados del petroleo. Las élites lo que gustaban era de viajar confortablemente y, si acaso de forma ocasional, de poseer un cacharro deportivo que pilotar. Atípicamente, en el nuevo Duesenberg J se ofrecían en la medida de lo posible las dos cosas.

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Duesenberg SJ LaGrande Phaeton, 1934

En cierta manera también se trataba de ostentar. En aquel tiempo los integrantes de la alta burguesía y de la nobleza europea eran los dueños de la sociedad. Se consideraban a si mismos lo máximo a lo que el ser humano puede aspirar, algo que no dudaban en proclamar a los cuatro vientos mediante su cultura y propiedades.

Los estereotipos variaban del viejo al nuevo mundo, pero esencialmente consistían en lo mismo. Que quede claro que pienso que no fue cosa de bondad o maldad, sino de error.

Sea como fuere, de ahí los anuncios del J que he mencionado al principio del post. Mirad éste de abajo: un purasangre azul en una biblioteca personal que podría ser la de la universidad más antigua y prestigiosa.

Otro enseñaba a una señorita hablando desde su J con el jardinero, el cual se ocupaba de una especie de paraíso de la Creación. Pero, por lo general, nada de coches o de información del modelo. Tan sólo He/She drives a Duesenberg: Él (o ella) conduce un J.

Definitivamente, esta máquina y el disimulo no rimaban.

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La máquina

Fred tardó tres años en dar vida a su sueño: hasta 1929 no se presentó el fantástico Duesenberg J. Entretanto él y Augie tuvieron tiempo de ganar las 500 Millas de Indianapolis en 1924, 25 y 27. Seguían en plena forma.

Tres primaveras de un genio a jornada casi completa… el coche iba a ser digno de los dioses. Motor verde de ocho cilindros en línea, revolucionario doble árbol de levas en cabeza y cuatro válvulas por pistón. Con 6,2 litros y 265 CV, podía llegar a girar al astronómico régimen de 4250 rpm. Para siempre, como veremos en un momento.

Aluminio por todas partes, incluso en el depósito de gasolina; para liposuccionar a la bestia y dejarla en unas esbeltas dos toneladas y media.

Asimismo, entre otros y otras la rigidez del bastidor acompañaba, así como también la efectividad de los frenos, cosas poco usuales entonces. Las prestaciones eran, sencillamente, de infarto. Ningún Cadillac, Packard, Rolls-Royce, Mercedes o Hispano-Suiza podían siquiera acercarse al ritmo marcado por el pulso del J. Rara vez superaban el valor de 180 en velocidad o potencia.

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Duesenberg J Le Baron Phaeton, 1931

Más aún cuando en 1932 los hermanos acoplaron un compresor. Éste llevaba al propulsor del Duesenberg hasta los 320 CV, dando vida así a la versión SJ (Supercharged J). Ese mismo año Fred se mataría con uno.

Lleváis viendo fotos del modelo desde el principio del artículo; ahora me gustaría que hiciéseis el ejercicio mental de montaros dentro, acelerar en ocho segundos hasta 100 Km/h y después pisar a fondo hasta los 230.

Quedaros ahí un rato porque voláis en las Boneville Salt Flats de Utah, el ex-lago salado utilizado desde 1914 para batir records de velocidad. Pasa el tiempo y habéis estado conduciendo una versión aligerada a través de la inmensidad durante horas, a una velocidad media de 225. Durante sesenta minutos volásteis a 245.

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Duesenberg SJ Speedster Mormon Meteor, 1935

Esto fue precisamente lo que el alcalde de Salt Lake City Ab Jenkins tuvo que hacer en 1935 para adjudicarse el record de velocidad en 24 horas. De paso dió a entender que el propulsor del especial SJ Mormon Meteor era indestructible.

Respecto a las dimensiones del chasis del Duesenberg J, también eran colosales. La variante larga ponía entre ruedas delanteras y traseras 3,9 metros. La normal 3,6. Una vez que la estructura era vestida por los mejores carroceros del mundo, la altura iba pareja.

Existió una versión corta, cuya batalla era de sólo 3,2. Unicamente se fabricaron dos unidades, conocidadas informalmente como SSJ. Sobrealimentados, fueron los únicos J puramente deportivos. Eran los coches de las estrellas de Hollywood Gary Cooper y Clark Gable.

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Duesenberg SSJ, 1935

La gente y el fin del mundo

A muchos de aquellos estadounidenses que gozaban de un posición social galáctica les hubiera gustado tener uno de los automóviles de Fred y Augie. Aunque costasen de media un tercio más que sus competidores. Sobre todo en Nueva York, donde se esperaba que los multimillonarios se transportasen en un J. No fue así.

La crisis de 1929 redujó drasticamente el número de hombres de éxito en el hogar de la Estatua de la Libertad. Sin embargo, a la industria cinematográfica de Hollywood le iba mejor que nunca y allí es adonde principalmente fueron a parar los coches. Además de Gable y Cooper, otras estrellas como Greta Garbo o Mae West tuvieron el suyo.

Agradaba también en Europa, aunque solo unas 50 de las 470 unidades fabricadas llegaron al viejo continente. En especial a la realeza: El duque de Windsor inglés o el rey Alfonso XIII tuvieron uno. De hecho se cuenta que éste último se exilió en el J al triunfar la II República. Finalmente, un príncipe de Rumanía lo puso a correr en las 24 Horas de Le Mans.

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Duesenberg J Gurney Nutting Speedster, 1935

Sin embargo al capitalista de la marca no le iba muy bien: debido a problemas con el fisco y la mafia, Cord tuvo que huir a Reino Unido de 1933 a 1936. Sus negocios se resintieron. Además, la mentalidad de nuevo rico ya no valía después del crack del 29. La gente no quería ser como la alta sociedad que le había hundido en el fango. La élite lo sabía y ya no quería publicitar tanto lo buena que era.

Por ello el J no pudo actualizarse y pasó de moda. Podría enfrentarse sin pestañear a un buen puñado de coches de veinte años más tarde pero su tiempo había pasado. También el de Cord: su imperio automotriz fue liquidado por la administración del presidente Roosevelt en 1937. Las tres marcas icónicas, Auburn, Duesenberg y Cord murieron con él.

Bueno, en realidad una de ellas sobrevive a través de una expresión popular que todavía se utiliza en la tierra de la libertad. Probablemente la gente que se sirve de ella ya no se da cuenta, pero It’s a Duesy fue acuñada para describir la impresión causada por los Duesenberg Duesy J. Significa fantástico, poderoso.

Solo uno de los mejores automóviles de la Historia podía dejar huella semejante.

(Nota: Os estaréis preguntando qué demonios son los nombres que aparecen en los pies de foto. Son los de los carroceros: Recordad que antes de la estructura autoportante se carrozaba sobre bastidores de largueros. Era mucho más fácil que ahora y había bastantes más diseñadores que los pocos italianos que sobrevivieron al cambio. También figuran los tipos de vestido: torpedo, phaeton, speedster…)

Fotografía | Rex Gray

Subaru, del P-1 al record mundial de velocidad sobre 100.000 kilómetros (Parte 2)

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En la primera parte de este artículo, hicimos un recorrido por la historia de Subaru, desde sus inicios en 1954 hasta 1970. En 1971, la marca japonesa introduce en sus modelos la tracción integral permanente AWD, siendo el Subaru Leone Station Wagon el primero en incorporar esta tecnología.

En aquella primera etapa, Subaru fabricó modelos que han pasado a la historia por su éxito comercial, como los modelos 360, 1000 y R2. Con el Subaru 1000, la marca nipona salió de sus fronteras, comercializando aquellos sencillos utilitarios en el mercado norteamericano.

Ahora ha llegado el momento de repasar lo acontecido con esta marca, desde la década de los 70 hasta alcanzar el hito del record mundial de velocidad sobre 100.000 km, que permaneció imbatido durante 16 años. En la parte final de este artículo tenéis el vídeo de aquel momento histórico.

Subaru en los años 70

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Con la aparición del Subaru Leone Coupé en 1971 y el Leone Station Wagon en 1972, da comienzo la nueva y actual era de Subaru: la era AWD. En septiembre de 1972, la marca japonesa sorprendió con un nuevo concepto de coche.

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Subaru Leone Station Wagon 4WD, (1972)

Hasta entonces, la tracción permanente 4WD estaba reservada para vehículos todo terreno. Con el Leone Station Wagon se ponía a disposición del público un familiar polivalente capaz de superar con éxito condiciones y terrenos inaccesibles hasta ese momento para este tipo de vehículos.

La popularidad y originalidad del Leone Station Wagon hizo que este turismo 4WD fuera el más más vendido del mundo en su categoría, teniendo gran aceptación entre los usuarios de áreas montañosas y con vías en malas condiciones.

Subaru Rex y Subaru Brat

También en 1972, la firma japonesa lanzó el Rex, el sustituto natural del R-2. El nuevo modelo, basado aún en el viejo 360, heredó de su antecesor el propulsor de 356 cc y dos tiempos refrigerado por aire, aunque con unas líneas más modernas y en consonancia con su época, con un frontal muy parecido al Leone Coupé.

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Subaru Rex, primera generación (1972)

En 1977 la fábrica japonesa decidió fabricar un modelo específico para el mercado extranjero, el Subaru Brat, una pick-up con tracción integral permanente que obtuvo un gran éxito en Estados Unidos, en particular entre los jóvenes por su precio ajustado.

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Subaru Brat, también conocido como Brumby (1981-1989)

Modelos de los años 80

Subaru Domingo y Subaru Justy

Al principio de la década de los 80, Subaru presentó el modelo Domingo, un pequeño monovolumen de siete plazas con transmisión integral permanente, derivado de un vehículo industrial del que ya hablamos en la primera parte de esta historia, el Subaru Sambar de 1961.

En febrero de 1984 apareció en el mercado el Subaru Justy, un pequeño Hatchback 4WD, que en 1987 sería el primer vehículo en montar la transmisión automática ECVT, (transmisión automática de variabilidad constante creada por Subaru).

Subaru Alcyone

En 1985 se presentó el Subaru Alcyone (XT), un deportivo y estilizado coupé, con un coeficiente de penetración aerodinámica Cx de 0,29. El Alcyone estaba equipado con un motor Subaru bóxer de 1.800 cc Turbo, con una potencia de 135 CV. También contaba con AWD.

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Subaru Alcyone

Subaru Legacy

En 1989 nace el sustituto del Leone: Subaru Legacy (Sedán y Station Wagon), con todos los perfeccionamientos que se introdujeron en la tecnología de tracción total. Por primera vez, la fábrica japonesa construyó un motor de 2 litros de 4 cilindros horizontales y opuestos, con cuatro válvulas por cilindro.

Como carta de presentación, el Legacy bate el record mundial de velocidad sobre 100.000 kilómetros en un tiempo de 447 horas y 44 minutos a una velocidad media de 223,35 km/h, record que se mantuvo vigente e imbatido durante más de 16 años.

Las imágenes de la gesta

Nota

Algunos modelos de los mencionados en este artículo tienen nombres diferentes dependiendo del mercado al que van dirigidos. Con carácter general, he empleado los nombres originales del mercado japonés, pero podéis encontrar denominaciones distintas para Estados Unidos y Europa.

Imagen | Wikipedia (Subaru Rex, Subaru Brat)

 

Chevrolet Camaro 350 V8 (1978), retroprueba

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En la reciente presentación del centenario de Chevrolet, también tuvimos la oportunidad de probar el Chevrolet Camaro. Ahora bien, se me planteó un dilema profesional de difícil resolución. Se podían elegir entre los modernos y unos pocos modelos clásicos (Vintage). Eso me puso entre la espada y la pared.

La razón me decía que cogiese uno actual, que es el que se va a vender, pero la pasión me dijo que era una oportunidad que no podía rechazar, y que cogiese un cacharro viejo. No sabía qué modelo iban a darme, solo que era clásico. Tras buscar en el interior de la Fuerza, decidí llevarme el clásico.

Y acabaron poniendo ante mis ojos un 1978 Camaro, con una bonita insignia “350” en los laterales, 5.7 litros al cambio. Solo faltaba la música de los Trammps (como Disco Inferno) o algo similar. Llevaba musicón de época en el iPod, ¡pero dejé el adaptador a cintas en Madrid! Si lo llego a saber… ¿Os dais una vuelta conmigo?

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¿Cómo es un Chevrolet Camaro de segunda generación?

La pesada puerta da acceso a un enorme coupé, con mucho morro y mucho maletero, pero no tan grande por dentro. Vamos, es un 2+2. El interior presenta una condición adecuada, no está muy cuidado que digamos, pero sirve. Huele a pureta, los materiales ya tienen unos añitos encima: 33 tacos para ser más exactos.

Hay cinturones de seguridad, aunque el tensor está flojo y me acabó obligando a tensarlo manualmente cada dos por tres. El reposacabezas es simbólico, pero sirve. A fin de cuentas, no me quiero dar un tortazo con él, a saber si la dirección es colapsable y acabo empalado. Al menos llevaría en el esternón soldado lo de “type LT”.

Es un modelo automático, en este caso de tres velocidades, anticipo de que los consumos no iban a ser precisamente bajos. Nunca había conducido un coche no-eléctrico con tan pocas relaciones. Ya adopta un esquema P R N D L, con lo cual no se puede meter la marcha atrás sin querer aparcando. Antes era más usual el P N D L R, que confundía más.

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Para seleccionar las marchas, basta con pulsar el botón de la palanca, no nos obliga a pisar el freno, lo que permite realizar burnouts o salidas quemando rueda sin demasiada complicación. Tenemos un motor V8, pero ¿de qué potencia estamos hablando? Bueno, antes de eso, vamos a encenderlo. Giro la llave y empieza el show.

“Grogrogrogrogro” — ¡qué macarrada! Todavía está frío, así que no hay que maltratarlo, eso para después. Me ajusto los retrovisores como buenamente puedo, porque son enanos, y salgo a la carretera. La dirección es muy indirecta y blanda, al menos está asistida, no nos vamos a quejar por todo.

Parece un coche bastante cómodo, pero incluso en las rotondas barquea. No sé si es que ya era así en su época o que no tiene las suspensiones en buen estado. Es igual, voy con cuidado, y llevo a otro compañero de profesión en el asiento derecho, que AFORTUNADAMENTE, no puede conducir.

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Disponía de varias comodidades: climatizador con aire acondicionado (no llegué a asegurar si enfriaba o no), elevalunas eléctricos, radiocasete, encendedor, dirección ajustable en altura… Algunos mandos eran complicados de localizar, como el de luces de emergencia (detrás del volante) o los del propio climatizador.

La mayoría de las salidas de aire no funcionaban. Para accionar las luces, hay que tirar de la palanca superior izquierda del salpicadero. Una palanca del volante acciona los intermitentes y la otra las luces largas (creo). Dondo iría el pedal del embrague hay un botón, que no sé para qué sirve, y no lo toco en todo el trayecto.

Por población, el motor ronronea, va muy bajo de vueltas. Es como conducir un diesel, va mucho tiempo debajo de 2.000 RPM y en segunda. La primera (L1) se utiliza más bien poco. Hay un ruido constante en el habitáculo, como grifos abiertos, eso tiene que ver con la carburación.

Por fin, donde puedo hacerlo, piso el acelerador a fondo, esperando que el chasis se retuerza —como en las pelis— y que salga humo de las ruedas traseras. Nada de eso. Un sonido delicioso, auténtico material pajístico, pero una aceleración más bien discreta. La respuesta se llama motor LM-1.

Sí, es un V8 y de alta cilindrada, pero su potencia real es 170 caballos a 3.800 RPM. Tiene tanto muscle como Steve Urkel, además, es un pony car, no un muscle. Su par máximo es de 270 libras/pie a 2.400 RPM (370 Nm), es decir, como un turbodiesel de 170 CV. Este coche se vendía pasada la crisis del petróleo de los 70, y junto a las normas anticontaminación, algunos motores eran ridículos.

Nos sale una relación de 30 CV/litro, y es un coche pesado en múltiples sentidos. He llevado berlinas de más de 2,5 toneladas que son más ágiles. Pero bueno, a fin de cuentas es un clásico y no se le exige el máximo en ningún sentido. Tampoco se le exige en eficiencia, como más de uno habrá adivinado.

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Un motor de otra época

En un recorrido de casi 100 kilómetros la aguja llegó a bajar hasta 3/4 de depósito. Se llevó muchos acelerones, aunque la mayor parte del tiempo giraba a pocas revoluciones. En un breve tramo de autovía comprobé que a 120 km/h gira a 3.000 RPM, un desarrollo típico de motores de baja cilindrada actuales (y tirando a largo).

Que a nadie se le escape que es un motor con la zona roja a 5.000 RPM, ¡como los diesel! Os podemos ofrecer en vídeo cómo suena llegar a la zona roja, pero muy poco tiempo porque al ser de carburación, tenía miedo a pasarlo de vueltas. El sonido es la *****, aunque en realidad es mucho ruido y pocas nueces.

Cualquier compacto con suspensiones rebajadas nos parecerá más deportivo en general. Después de grabar sonido del motor y hacer un par de salidas brutales, veo que la aguja de la temperatura se ha ido a la zona roja. ¡Zafarrancho de combate! Necesita aire fresco y lo necesita ya. El ventilador de acoplamiento viscoso es muy ineficaz.

Horror, el motor está a más de 225 grados Fahrenheit

Salí a carretera y empecé a conducir como si quisiera hacer miniconsumos, a puntita de gas, y poniendo la calefacción para aliviar trabajo al circuito de refrigeración. La tensión duró un par de minutos, pero afortunadamente la aguja llegó a un valor normal. Si lo llego a romper, pensad que el coche está valorado en unos 14.600 euros.

Si tuviese este coche en el garaje, sería para darle un paseo mensual, y a ritmo de abuelete dominguero. Para prestaciones de verdad, está el Camaro moderno, pero se me escapó. Quedé un poco decepcionado con el clásico, lo tenía idealizado con tanta película, pero hasta los gigantes tienen sus puntos débiles.

Definitivamente es un coche de otra época, cuando no se buscaba nada la eficiencia, pese al disgusto que provocaron los árabes a Occidente tras el Yom Kippur del 73. La ecología daba igual, aunque está catalizado, estar cerca de la parte trasera puede provocar mareos, y si es un garaje cerrado, la muerte en pocos minutos.

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Ahora bien, es facilísimo de conducir. Lo de tomar las rotondas culeando es algo que o lo buscas activamente, o no va a ocurrir. Como el motor es perezoso, no hay mucha fuerza instantánea. Forzando la marcha L1, y con una rotonda grande, me parece factible, pero no me dio por probarlo.

La próxima vez, no me olvidaré de unas buenas cintas de éxitos de los años 70, me dejaré el pelo a lo afro más largo, patillacas, chorreras y unos buenos pantalones de campana. Había un Camaro del 78, pero el Z28, lástima que no me tocase ese. Al menos, hablaríamos de 185 caballitos. No sería para matarse la diferencia tampoco.

Si a un yankee de la época le decimos que hoy día un 2.0 TDI de cuatro cilindros puede dar 170 CV, con 370 Nm de par máximo, y con la cuarta parte de consumo, se desternillaría de la risa. Y como le hablemos del 1.4 TSI, le da algo al hombre. Pero el que ríe el último, ríe mejor.

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Bonus: catálogo original

Ahí podéis ver cómo era este coche en su época, cuando era nuevo. Es exactamente el mismo modelo, el LT, del catálogo de 1978 del Chevrolet Camaro. Está en alta resolución para quien quiera verlo con más detalle.

NOTA: El dato del par máximo estaba mal, no eran 270 Nm sino 270 libras/pie, que equivalen a 370 newtons/metro.

Vídeo | Youtube

Fuente motorpasion.com

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